Volviendo sobre la Batalla de Inglaterra, llegó un momento en que los pilotos alemanes comenzaron a perder la ilusión, la moral y las esperanzas. Los pilotos volaban nerviosos y volvían al continente en cuanto podían, temiendo que en cualquier momento llegará su hora.
El número de bajas en algunas unidades alcanzó el 25%. Todos esperaban días de mal tiempo para poder tomarse un descanso en las misiones. Empezaron a aparecer supersticiones. Algunos pilotos se negaban a ser fotografiados, recordando que en la Primera Guerra Mundial, Von Richthofen, el Barón Rojo, había muerto minutos después de que le sacaran una foto. La paranoia llegaba a tales niveles, que no era raro ver pilotos aterrizando con los extremos de las hélices torcidos por haber tocado el agua en el Canal de la Mancha. El miedo a ser detectados por el radar y a que les atacaran, les hacía volar sumamente bajo.
lunes, 10 de agosto de 2009
martes, 4 de agosto de 2009
Muerte Heroica
Mientras que los soldados iban embarcando (Dunquerque ) en los buques en dirección a los puertos ingleses, la mayor responsabilidad recaía en los que tenían como misión impedir que los alemanes estrechasen aún más el cerco. Durante uno de estos combates, en los alrededores del canal Ypres-Comines,se produjo una de las muertes más singulares de toda la Segunda Guerra Mundial .
Un grupo de soldados británicos resiste al límite de sus fuerzas la presión de las tropas germanas. Unos cuantos hombres son enviados a reconocer la zona para saber si los alemanes van a poder contar con refuerzos, pero va pasando el tiempo y no regresan.
Repentinamente, un oficial de impecable uniforme y botas relucientes se pone en pie detrás de las trincheras, sosteniendo sus prismaticos y buscando con la mirada a sus soldados. Se trata del comandante de la compañia. Mientras otea el horizonte recibe un balazo en el pecho, disparando seguramente por un francotirador. Los prismaticos caen de sus manos y su rostro se vuelve palido, mostrando una mueca de dolor. La sangre mancha su uniforme. Se retira tropezando, se acerca a sus soldados y los mira fijamente. Se cuadra y sorprendentemente les dice :
- ¡ El teniente Georg anuncia su muerte en acción !
Luego hizo el saludo militar, se puso firme y cayó muerto dos segundos más tarde, ante el asombro y la admiración de sus compañeros.
Un grupo de soldados británicos resiste al límite de sus fuerzas la presión de las tropas germanas. Unos cuantos hombres son enviados a reconocer la zona para saber si los alemanes van a poder contar con refuerzos, pero va pasando el tiempo y no regresan.
Repentinamente, un oficial de impecable uniforme y botas relucientes se pone en pie detrás de las trincheras, sosteniendo sus prismaticos y buscando con la mirada a sus soldados. Se trata del comandante de la compañia. Mientras otea el horizonte recibe un balazo en el pecho, disparando seguramente por un francotirador. Los prismaticos caen de sus manos y su rostro se vuelve palido, mostrando una mueca de dolor. La sangre mancha su uniforme. Se retira tropezando, se acerca a sus soldados y los mira fijamente. Se cuadra y sorprendentemente les dice :
- ¡ El teniente Georg anuncia su muerte en acción !
Luego hizo el saludo militar, se puso firme y cayó muerto dos segundos más tarde, ante el asombro y la admiración de sus compañeros.
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